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¿Qué es la adicción a la dopamina? 🧠

  • Foto del escritor: leidy hidalgo
    leidy hidalgo
  • 28 feb 2025
  • 3 Min. de lectura

¿Eres capaz de pasar un lapso relativamente largo de tiempo sin ojear tu móvil? A no ser que representes una extraña excepción, tu respuesta sea seguramente negativa. La realidad es que los dispositivos móviles se han convertido en toda forma, un impulso automático que nos conduce a revisar con bastante frecuencia nuestras notificaciones.

Para la mayoría de las personas esto constituye un obstáculo a la hora de mantener la atención enfocada en tareas como leer, trabajar, mantener una conversación e incluso ver una película. Cada vez estamos más acostumbrados a la novedad y al flujo constante de información estimulante, de manera que actividades que antes eran formas de ocio ya no captan nuestro interés de la misma manera 😒.

Y lo cierto es que tras esta realidad existe una adicción a la dopamina. En primer lugar, debemos tener presente que una adicción es un trastorno psicológico por el cual la persona desarrolla una dependencia o compulsión hacia una sustancia, actividad o conducta específica, impactando negativamente en el funcionamiento normal del individuo 😳. 

A nivel cerebral, las adicciones se relacionan estrechamente con el llamado sistema de recompensa, un conjunto de estructuras neuronales que funcionan mediadas por un neurotransmisor: la dopamina. Este sistema es el responsable de que sintamos placer al realizar conductas gratificantes. De esta forma, cuando realizamos una experiencia agradable este sistema libera dopamina generando satisfacción, reforzando así la conexión entre la conducta y la sensación positiva de recompensa.

Esto favorece que repitamos ese comportamiento en el futuro. Este sistema es muy útil y necesario para nuestra supervivencia, pues orienta nuestra conducta hacia aquello que nos interesa😉. Por ejemplo, nos lleva a buscar alimentos nutritivos o a tener relaciones sexuales. 

Las adicciones se desarrollan cuando este sistema es estimulado de forma masiva mediante elementos como las drogas, que desatan una experiencia de placer muy potente que desequilibra su funcionamiento natural. La persona se vuelve así una “esclava” que necesita alimentar dicho sistema de recompensa al margen de las consecuencias negativas que de ello se puedan derivar.

Aunque las drogas son uno de los elementos más estudiados en lo que a adicciones se refiere, en los últimos años se viene observando que estas sustancias no son las únicas que pueden alterar el sistema de recompensa. Así, las redes sociales están comenzando a valorarse como un elemento potencialmente adictivo tal y como sucede con el juego👾

Vivimos en una sociedad donde diariamente somos bombardeados por inmensas cantidades de información novedosa y estimulante. Estamos expuestos a pantallas desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir. Entrar en redes sociales puede vivirse como una experiencia por la cual se pierde la noción del tiempo, pasando contenidos uno detrás de otro de forma absolutamente automática😒.

La realidad es que el mecanismo por el que funcionan las redes sociales hace que nuestro cerebro se habitúe a esa gratificación rápida e instantánea. Basta leer un nuevo mensaje o notificación para obtener ese “impulso” 🤪.

En resumen, podríamos decir que nos encontramos sobreestimulados, lo que lleva a nuestro cerebro 🧠 a segregar más dopamina de la que es saludable. Así, nuestro cerebro se acostumbra y lo habitual deja de ser placentero. Cada vez necesitamos más y más para sentir esa gratificación, lo que puede mantenernos con la cara pegada al móvil ignorando la vida real que hay delante de nosotros🥺.

 
 
 

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